Para lo que da la visita de Boff
La visita de Boff le ha dado mucho juego al progrerío para desahogar esos bajos instintos de quemaconventos que ya no se preocupa de esconder. Y, claro, si todo un primer espada como el ínclito Pirindolo se declara ateo feligrés y asistido por presbítero, qué no habremos de esperar de los maletillas de esta plaga anticlerical de editores porno y blasfemos saltimbanquis.
Hace unos días me crucé con uno -un blog, claro está- que, en su neo-fervor por el ex-franciscano, apelaba a unas cuantas peteneras y falsedades deliciosas, una lástima que haya perdido ya la referencia. Lo que no me esperaba es lo de hoy, lo de este otro lumbreras que, además, va repartiendo etiquetas de ultraderechismo -véase esta entrada- como viene siendo práctica habitual en esta secta adoctrinada en las casas del pueblo. De manual.

Manolete, Manolete, si no sabes torear, pa que te metes
PS. Por si hay algún despistado, el de arriba es Boff, Leonardo Boff.
