Camino de Damasco

Como, al final, me compré un móvil y me hice una cuenta de correo electrónico, ahora me agencio una bitácora. Porque se lleva.

Pepiño monaguillo


A Pepiño en particular y al pesoe en general les ha picado la celebración reivindicativa del pasado día 30. Algo debieron de hacer bien los obispos.

Pepiño le ha dedicado las dos primeras entradas del año; con su pluma fácil, con su discurso incisivo, con su fina ironía… Pepiño, en su simpleza intelectual y argumentativa, exige primero la presencia de los obispos en las elecciones para poder opinar, para, a renglón seguido, afiliarlos al pp y exigir a estos últimos el retoque final de su programa electoral bajo el prisma del monumental lío de la picha de Pepiño. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol y las lluvias de enero. Pero Pepiño, envalentonado el tío, habla “desde el punto de vista de los creyentes” (sic) y nos da toda una clase de hamartiología.

Pepiño, lumbreras, si los obispos han de presentarse a las elecciones para hablar sobre lo que tus cortas entendederas entienden como política, en justa correspondencia habrá que exigirte a ti que te licencies, al menos como monaguillo, para glosarnos el pecado y las creencias. En dos tardes te pones tú a lo de la campanilla y lo bordas… o no.


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