Política de enlaces

He restaurado mi lista de enlaces. Tengo una política en este sentido: Si me enlazan, enlazo. No es soberbia o arrogancia, tampoco revancha. Se me da una higa ser enlazado o enlazar y ni demando u otorgo permisos para hacerlo. Carezco de pretensiones en este aspecto y las estadísticas –el share de mi amigo El lector de almanaques– me dejan frío. Ya lo advierto en el frontispicio: Porque se lleva. Y añado ahora: Y porque me da la gana y es gratis –gracias extreblog–. El caso es que esta parcelita cibernética no es neutral, hay quien la acusa de radical –yo no digo ni que sí ni que no– y ante esa tesitura no me considero quién para establecer vínculos no deseados. Si desaparezco de la lista de enlaces de mis enlazados, ellos desaparecen de la mía, a no ser que expresamente se me solicite en contrario, sin argumentos, sin demanda de explicaciones, cuestión de pura libertad de elección.
Con las motivaciones expuestas, hoy causa alta Donde el corazón me lleve, de rossita, como gusta firmar a su autora, y baja La Caverna de Juan Carlos, que no se ha pronunciado en contrario.
Una excepción: Razones y sinsentidos, de mi entrañable ETERSO, no tiene enlaces, pero es que ETERSO me perdona esto y más.
