“En consecuencia, y como no se dan las condiciones que establecimos, he ordenado suspender todas las iniciativas para desarrollar ese diálogo” dijo el lumbrera en la comparecencia tras el atentado de la T-4. Como ya le creían muy pocos, los periodistas insistieron y su eminencia, que lo mismo le da negar los problemas económicos que el fracaso del mal llamado proceso de paz, nos dejó el siguiente aforismo: “Con violencia no hay diálogo, ningún tipo de diálogo”. Pero estos periodistas pesados que algunos quisieran ver en la cárcel mientras De Juana pasea por las calles como buen hombre de paz, siguieron con la matraca, y con la erudición propia de las grandes mentes nos iluminó de la siguiente guisa: “En relación con la primera pregunta, suspensión del diálogo representa que el Gobierno considera, porque es evidente, que no se cumplen las condiciones, los presupuestos, de la Resolución parlamentaria. Y esos presupuestos, esa condición imprescindible, es voluntad inequívoca de abandono de la violencia. Hasta que ese supuesto no se produzca, no habrá ninguna aproximación al planteamiento del diálogo. Cumpliremos escrupulosamente lo que es la Resolución parlamentaria”. Pero insisto, ya no le creía ni Sonsoles y otro plumilla se preocupó porque nos aclarara si se rompía o suspendía el diálogo famoso en el que ya sabemos que se hablaba de política, concluyendo con su lucidez característica: “Reitero, la condición para el diálogo era y es la voluntad inequívoca de abandono de la violencia por parte de ETA. Lo que ha sucedido hoy, el gravísimo atentado de la banda terrorista ETA, es radicalmente contrario a esa voluntad inequívoca. Por tanto, hasta que en el futuro no exista una voluntad inequívoca no habrá ninguna posibilidad por parte del Gobierno de aproximar ningún diálogo con la banda ETA.”
La entrevista publicada hoy en El Mundo es una delicia y retrata a la perfección la calaña del personaje que ha gobernado España estos últimos cuatro años, pero ante los extractos anteriores me quedo con este párrafo: "Los contactos continuaron con una situación ya muy deteriorada, muy deteriorada. Y fue debido al deseo de instancias internacionales.” O sea, que nos mintió, y como nos lleva mintiendo en esto y cuarenta mil cosas más, ya no le creo ni en lo de las instancias internacionales, salvo que éstas se refieran a Evo, Chávez o algún marroquí.
Pero a lo peor España, esta España inane, sí se merece que esta insigne mediocridad le mienta y, a lo peor todavía, está dispuesta a seguir mereciéndolo. En marzo lo veremos.