Candidatos

Ya están definidas las candidaturas de los partidos para las próximas generales. En Cáceres, al menos, definitivamente, mientras se van perfilando las de Madrid, que serán las que realmente establezcan los grandes núcleos de decisión, ya ganen unos u otros.
En Cáceres ambos partidos pecan de lo mismo, no hago mención a IU porque con el prejubilado bisueldo a la cabeza –o sin él– están abocados al cero patatero, de profesionalizar, definitivamente, en la política, a sendos perdedores. La enseñanza del Derecho no genera, ni de cerca, las pingües nóminas y prebendas que el sesteo parlamentario y la mano alzada al toque de corneta ¡ar! procuran a los usufructuarios de los escaños en la Carrera de San Jerónimo. Ambos cierran vida política aquí, en la molicie de sus respectivos grupos parlamentarios, sin más pretensiones, sin mayores ambiciones que, de haberlas, serán quimeras personales abocadas al fracaso. La una, tras la regalía de un ministerio inane adjudicado por méritos ajenos y el contrastado ridículo previsible; el otro, agotada su enésima oportunidad de hacer de su partido una opción de gobierno en Extremadura. Como curiosidad, la inventora de las Kelly Finder lleva de escudero a quien ya protagonizó una entrada en esta bitácora, a ese angelito que en campaña electoral gasta pinturas de guerra y saca el animal que llevo dentro (sic). Pues se sentará el tío en el Palacio de las Cortes, espero, cerca de Martínez Pujalte para mayor gloria de la institución.
Es lo que Cáceres da de sí y aporta al cuerpo legislativo, amortizado Victorino. Con todo el pescado vendido y las poltronas repartidas, unos mandan a Gallardón y los otros nos despachan con un concierto de Sabina como actos principales de campaña, que los diputados que dan y quitan mayorías se juegan en otros campos.
En Madrid entra Pizarro y se cae Gallardón definitivamente. Bien. Pero bien, no porque lo diga yo, sino porque lo dice el propio PSOE. Si el empresario les cabrea de esa manera y lo de Gallardón es un error, Rajoy ha acertado de pleno, es pura lógica, matemática elemental, sumar y restar.
