El PSOE contra la Conferencia Episcopal
"Cualquier organización tiene derecho a expresar sus preferencias políticas. Si los obispos quieren apoyar al PP, están en su derecho de hacerlo. Al fin y al cabo, los obispos y los dirigentes del PP se han pasado toda la Legislatura manifestándose juntos en contra de las leyes de derechos civiles que ha aprobado el Parlamento. El PP ha secundado las posiciones del sector más duro de los obispos y ahora el sector más duro de los obispos apoya al PP.
Lo que es inmoral es que los obispos, como el PP, utilicen el tema del terrorismo para hacer campaña electoral. Si no hay que votar a los partidos que han dialogado con ETA, no hay que votar a nadie porque ningún partido cumple ese requisito. Con ese criterio, no se hubiera podido votar a Adolfo Suárez, ni a Felipe González, ni a José María Aznar. Todos ellos dialogaron con ETA e incluso alguno de ellos, como Aznar, con un obispo como intermediario. Es, por tanto, un argumento hipócrita y malintencionado
La inmensa mayoría de los españoles, católicos y no católicos, defienden el Estado constitucional, y defienden una sociedad laica, en la que cada persona tenga derecho a vivir según sus propias ideas y creencias sin que nadie imponga su doctrina a los demás. Es evidente que los obispos que han firmado ese comunicado no creen en esa sociedad. Por eso están tan lejos de la sociedad española de hoy."
Es la respuesta del PSOE a la nota de la Conferencia Episcopal “Ante las Elecciones Generales
Sólo hacen referencia a uno de los puntos del decálogo de los obispos. Veamos cuál es:
8. El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68).
Interlocución política es la parte que parece no comprender el PSOE, si han comprendido algo, la que ha admitido hace unos días Zapatero y que únicamente les fue concedida –a los asesinos– por González en Argel, para alborozo de los asesinos, y que no llegó a materializarse porque los asesinos respondieron como de ellos cabía esperar, con una orgía de sangre y otros detalles que se haría prolijo comentar.
Los obispos en su punto 3 dicen:
3. Respetamos a quienes ven las cosas de otra manera. Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. Deseamos colaborar sinceramente en el enriquecimiento espiritual de nuestra sociedad, en la consolidación de la auténtica tolerancia y de la convivencia en el mutuo respeto, la libertad y la justicia, como fundamento imprescindible de la paz verdadera (n. 81).
Por ello quizá dice el PSOE que los obispos no creen en la sociedad en la que cree el PSOE, la del manual de consignas, la de la educación panfletaria, la de la ausencia de pensamiento crítico, la de la bobería solemne, la del engaño al Parlamento, la de esa periodista que pregunta al Presidente del Gobierno: “Presidente, ¿qué opina de la Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal? ¿Cree que debe prohibirse la actividad de la Iglesia Católica en la vida pública?”. En Cataluña ya hay que pedir permiso, todo se andará.
