Camino de Damasco

Como, al final, me compré un móvil y me hice una cuenta de correo electrónico, ahora me agencio una bitácora. Porque se lleva.

El integrismo de Moratinos


Cuando estudiaba bachillerato, un compañero de clase que, creemos los que recordamos aquella época feliz, aliñaba los fortuna con psicotropos, preguntó en una clase de religión inmediatamente después del recreo: “Padre ¿por qué todos los obispos llevan gafas?” Era la sandez más notable que recordaba alusiva a los obispos hasta que han aparecido los pepiños, los calderas, los zetas… y los moratinos, para cerrar el círculo de eminencias que, resulta, ahora son todos católicos. Bueno, de Zeta no sabemos porque a la pregunta de si es cristiano realizada por uno de sus hagiógrafos responde: “Bueno, estoy bautizado y me he casado por la Iglesia” (sic), que viene a empatar en trascendencia a la memez de las gafas de los obispos de mi compa que se fumaba.

Moratinos, decía, cierra, de momento, el círculo de berzas glosadores del obispado patrio, acusándoles de integristas, fundamentalistas y neoconservadores, cosa que hará, supongo, para suavizar el ambiente de crispación del que son únicos responsables los obispos y el PP, sobre todo, por recordarle a Moratinos que los de ETA son unos fanáticos asesinos, cosa que olvidan Moratinos, adláteres y correligionarios socialistas con relativa facilidad. Moratinos es un personaje instalado en el permanente ridículo y estos insultos y bravatas sólo hacen pensar en los nervios de quien, probablemente, se sienta amortizado y haya de rivalizar en insensatez con el mismísimo Pepiño para prorrogar su estatus y el de sus protegidos. Pero Moratinos es el jefe de la diplomacia española y, como tal, debiera medir algo más su triste verborrea y recordar que integristas y fundamentalistas son los asesinos de ETA y su entorno con los que tan buenas migas ha hecho esta legislatura el gobierno al que pertenece Moratinos; que integristas y fundamentalistas son los de Hamás y Hezbolá; que lo es también el rey de Marruecos y asimismo el gobierno de La Habana; que integrista y fundamentalista es el iraní de nombre impronunciable; que lo es Chávez como lo es Evo Morales; que son integristas y fundamentalistas los de la banda de Carod y los del cordón sanitario; que también lo son todos los que violaron una jornada de reflexión de forma violenta y los que queman las sedes de los partidos… y que con todos ellos y algunos integristas y fundamentalistas más ha estado Moratinos a partir un piñón para mayor vergüenza de la España a la que ha ido representando. Y remata este artista que toda esa sarta de majaderías la dice como católico, porque los católicos no se pueden sentir representados por sus obispos. Por ti, merluzo, por ti es por quien no nos sentimos representados, ni como católicos ni como españoles en tu nefanda labor como ministro de Asuntos Exteriores.

Es que estoy hasta los dídimos de la campaña de estos mequetrefes que cualquier día se nos concentrarán a la salida de los templos como se concentraron el 13 de marzo de 2004 delante de las sedes de los partidos. Pues no, no voy a poner la otra mejilla, neo-tarambanas.

RESPUESTA A El integrismo de Moratinos

No me había enterado de que la dice como katoalcóholiko, ánimo que la unión islámica ha pedido el voto para un partido de progreso, ¿para cuando Zerolo en una mezquita o la versión pogre del Sagrado Corán?

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